LA AUTOFICCIÓN: Segunda Práctica.
LA CASA DEL ESPEJO.
Por fin había terminado de pintar la habitación. Quedo tan cansada, que decidió tomarse un respiro, antes de volver a colocar los muebles en su lugar.
Adelaida se recostó en el sofá observando cuanto trabajo le quedaba por hacer. Todos los muebles de la habitación estaban en el salón. –quince minutos, ¡no más! --Se dijo ella. Comenzó a cerrársele los ojos, y mientras caía en el sueño, le atrajo el espejo, que por unas horas ocupaba un espacio en el salón. Comparaba todo lo que se reflejaba en él. Era todo tan igual y tan diferente a la vez. La invadio una sensación que, no lograba entender.
Los muebles de madera, color nogal, la televisión, la mesita baja, con su centro de flores secas. Las cortinas verdes y beige, Los cuadros de jarrones antiguos colgados arriba del sofá, también de color beige y, a ella recostada sobre uno de ellos. ¿Cuál era la diferencia?
La chica del otro lado del espejo le guiñó un ojo, y con la mano le dijo: !ven! Adelaida se levantó y se dirigió hacia él, lo toco y, sintió que se fundía en lo profundo del cristal. La invadió el miedo, pero dio el paso adelante. --Hola, ¿quién eres tú? –Peguntó. – Yo soy tú. – contestó: la chica del espejo. –Ven sentémonos a charlar. –Siempre estás tan ocupada, que nunca tienes un ratito para mí. Adelaida asintió con la cabeza y dijo: es verdad, el mundo de ahí fuera es tan duro y cruel que te envuelve con sus prisas y sus normas y no deja detenerse a ser una misma.
--Aquí. ¿Cómo estás? ¿Cómo se vive a este lado del espejo? --Le pregunto. –En este lado todo es felicidad. --¡Quédate! y fúndete conmigo. –No puedo. –demasiadas obligaciones. –contesto Adelaida.
--Puedes crear tu vida a tu gusto. –Trae te lo que más eches de menos. –y deja todo lo que no te guste. –Vamos, anímate. –La vida solo se vive una vez.
Pero Adelaida por más que lo deseaba no podía imaginarse viviendo allí, sin normas, a su aire. --¿Qué te traerías contigo? --Le pregunto: La chica del espejo.
Echando un vistazo a su alrededor, se quedo unos instantes pensativa, para seguidamente contestarle: --Todo está aquí. No necesito traer nada. Solo traería conmigo, el recuerdo de las personas que ya no están físicamente en este mundo y que dejaron huella en mí. También echaría en la bolsa, el amor, la bondad y la paciencia. Construiría una vida donde no hiciera falta el dinero. Donde compartir fuera una de sus principales acciones. Aunque lo más importante que me crearía en este lado, es tener a compañero muy especial a mi lado. --Pintaría todo de colores, y ayudaría a pintar con colores, la vida, a los demás.
--Pues aquí, ¿no hay nada imposible, verdad? –Le preguntó Adelaida.
--¡No! – Aquí todo es un reflejo de ahí fuera, pero en realidad, es un lienzo en blanco. Toma un pincel y comienza a pintar. – Lo que pintes aquí también saldrá ahí. --Le contesto, la chica del espejo, mostrándole una gran sonrisa.
Adelaida abrió los ojos y se dio cuenta de que se había quedado dormida en el sofá, aunque miró el reloj y solo habían pasado diez minutos. De pronto su mirada se planto en el espejo y recordó lo que acababa de soñar. Sintió una llamada, Se levantó, se acerco al espejo, se miró en él, puso la mano en el frío cristal. ¡y!....................... ¿Ilusión o verdad?
Sagitario
namasKAR
04/06/2012
