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viernes, 13 de julio de 2012

 AUTOFICCIÓN: Sexta Practica.


     LA COCINA DE FICCIÓN: ¿Sueñan las mujeres con arquetipos patriarcales?

                LA BELLA DURMIENTE.   
                    
          El hada buena encontró llorando a la Reina junto a la cama llena de flores donde estaba tendida la Princesa. Se cumplirá la profecía, aunque: "¡No morirá! ¡Puedes estar segura!" la consoló.
--Y, si sólo está dormida. ¿Dónde está ella? ¿Dónde está su Alma? Preguntó la Reina. --Intentare encontrarla. --Dijo el Hada. Prometiéndole regresar con noticias.
El Hada fue en busca del hechicero del Reino y esté le facilito una pócima para que entrara también en un sueño profundo. Durante varios meses cada noche el Hada se tomaba la pócima con la esperanza de encontrarse con la Princesa y cada noche llegaba al Mundo de la Oscuridad pero no la encontraba, ninguna otra alma supo darle noticias. Hasta que un día, un Alma muy mayor, del Mundo de la Oscuridad, que no le quiso dar su nombre le dijo: Lo que buscas está en el Sendero de la Sabiduría, pasando el Palacio Blanco. El Hada se encamino hacia allí.
Al llegar a la entrada del sendero se topo con Albert Einstein. Al cual, le pregunto por la Princesa y este le respondió: –Ha estado aquí. Mas, después de enseñarle mis conocimientos le dije que siguiera su camino adelante.
El Hada siguió. Y se volvió a parar en el camino, para preguntarle a unas Almas, que resultaron ser: Alberti, Neruda, Josefa Navarro, Marie Curie y Gustavo Adolfo Becquer, ellos le explicaron que la princesa debía seguir su viaje y que así la aconsejaron tras enseñarle todo lo que necesitaba saber. Asombrada y sin palabras el hada siguió los pasos de la Princesa, encontrando en el camino a Pablo Picasso, Mozart y muchos más.
Ya cansada de caminar vio una luz que iluminaba un lado del sendero y se acerco. Por fin, allí encontró a la Princesa sentada frente a una estrella y conversando con, María Zambrano, Herbert Spencer y José Ortega y Gasset. Se sentó con ellos y tuvieron una bonita plática. El Hada le conto a la Princesa, lo preocupados que estaban todos en el Reino por ella, que debían de encontrar la manera de regresar juntas. Que en Palacio, el hechicero del Reino estaba buscando a un Príncipe para que soltara el maleficio de la Princesa.
La Princesa entonces le dijo: llevo aquí mucho tiempo y los Maestros me han enseñado todo lo que debo de saber para retirar el hechizo y salvar mi Reino. En verdad, no puedo esperar cien años a que el Príncipe me encuentre. Así que volvamos.
Las dos retrocedieron sobre sus pasos Y, con un toque en sus frentes,  del Alma mayor que las esperaba en la entrada del Sendero de la Sabiduría; volvieron a entrar en sus cuerpos.
A la mañana siguiente todos se quedaron sorprendidos cuando después de algunos años, contemplaban atónitos, como la Princesa paseaba por los pasillos de Palacio. Llamaron a la Reina y festejaron el despertar de la Princesa.
Ahora he de marcharme, he de liberar al reino del encantamiento de la malvada bruja y he de hacerlo junto con el Príncipe del Reino vecino. Una comitiva, el Hada y la Princesa llegaron al Palacio vecino y se encontraron con que el Príncipe también tenía hecho un encantamiento por la bruja. La Princesa se acerco beso en la frente al Príncipe y este despertó.

Juntos se encaminaron a destruir a la bruja, aunque el hechicero les había dicho que era indestructible, ellos llevaban consigo mucha fe y mucho amor para conseguirlo.
A las puertas del castillo de la bruja se prometieron amor eterno por si no salían con vida de allí. La puerta del castillo se abrió y se adentraron en él hasta que encontraron a la bruja. Más se quedaron sorprendidos al ver que la bruja y el hada era la misma persona. La Princesa encariñada con su Hada se acerco para intentar comprender lo que estaba ocurriendo, la rodeo con sus brazos, dándole un gran abrazo y en esos instantes la bruja se desvaneció en el aire y desapareció, desapareciendo también el maleficio de los Reinos.
¿Y qué paso después? Pues que, se casaron y fuero felices, Pero aplicando en sus Reinos, toda la sabiduría que habían aprendido mientras estuvieron dormidos.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.   
                                                                                 Sagitario.
                                                                                      namasKAR
                                                                                        11/07/2012
Dedicado a mi Hija con todo mi Amor.

jueves, 5 de julio de 2012

  
AUTOFICCIÓN: Quita Practica.


                       
                                    FLUIDOS NECESARIOS.
Absorta en mis pensamientos delante del ordenador, no me daba cuenta que, por la ventana entraban los primeros reflejos de la luna.  Pareciera que me miraba directamente a los ojos. La miré, tan penetrante  como ella me miraba a mí, compartiendo entre las dos una intimidad sagrada. Un ruido distrajo mi atención. Era un carruaje negro con las cortinas echadas, uno de esos cacharros de hace más de un siglo,  tirado por dos hermosos caballos blancos. Se detuvo justo delante de mi portal. El cochero abrió la puerta del carruaje, ayudando a salir de él, a una hermosa dama. Su cara me sonaba, ¿quién era? De pronto llaman a mi puerta, como está entre abierta, sólo contesto: Pase por favor.
Me giro para ver quién entra y, allí está ella, esa mujer que reconozco enseguida. Es la actriz de teatro más famosa del país y, la tengo frente a mí, observando en silencio mi habitación; los libros de la estantería que están de frente al entrar, la cama, desordenada llena de notas y lápices, la luz en penumbra de la lamparilla de la mesita de noche y a mi persona que sé ha levantado de la silla y se encamina hacia ella.
--Hola, buenas noches. –soy.  – Sí. – sé quién es usted. – Venus. ¡Verdad! —La actriz de la obra de teatro.  “Venus  entre los Dioses del Olimpo” – Le conteste. Sin dejarla apenas hablar, por mi asombro. -- Y ¿vos sois, la escritora Adelaida Zirú? – Preguntó ella. – Si, llegó bien encaminada. ¿Qué desea de mí? – le respondí. -- Pues vera. – Dijo Venus. Tiene unos instantes para dedicarme. Necesito proponerle algo. --Claro que sí. – Conteste, sin dudarlo. Sentía gran curiosidad por lo que esa gran mujer necesitaba de mí.
--Tome asiento por favor. --Le indique. Dirigiéndola hacía el pequeño sofá que hay entre la librería y la mesa del ordenador. Le ofrezco algo de beber pero, reuso con la escusa de la dieta, cualquier bebida. Quedamos unos minutos en silencio, respiro hondo y, comenzó a hablar.
--Necesito que escriba un texto para mí. Que lo publique para mis admiradores, para mi público, para que entiendan las razones de mi retirada de los escenarios. --Quedé perpleja al escucharla. –No podía dar crédito a mis oídos. La mujer con más glamur del mundo, se retiraba. ¿Cuáles serian sus razones? – Pensé toda intrigada.
Como vos sabréis soy una mujer con mucho poder y mucha influencia sobre los hombres. Aunque esa influencia es tan falsa como la belleza. Ellos te la otorgan porque eres bella y en su afán de conquista son capaces de pagar un alto precio, pero que retiran en el momento que llega otra más bella que tú, o tú, pierdes la belleza.
Llevo tantos años interpretando este personaje que, lo confunden conmigo. He jugado con los hombres, haciendo uso de ese poder, de una manera absolutamente cruel. Les he hecho sufrir postrándolos bajo mis pies. Ellos no han cambiado en miles de años, pero yo no soy culpable, ese es el juego que ellos quieren jugar. Quieren sentirse poderosos con la conquista, ofreciendo un poder fantasma, que te quitan cuando ya no les interesa; dejándote tirada sin valor ninguno. Yo pensaba que era una diva, una súper woman, irresistible, por lo cual todos caían bajo mis encantos; más me ha dado cuenta que, por el contrario, era yo quien era utilizada por ellos, para sentir el gusto del cazador por su presa y la colocación de victorias ganadas frente a una guerra entre ellos para conquistar a tal o cual mujer.
Quiero volver a ser yo, A ser esa persona anónima, que es capaz de mirar a un hombre a los ojos y ver su sencillez, su bondad, su simplicidad. Sin sentir en mis hombros la envidia de otras mujeres por las conquistas conseguidas, sin saber que son ellas las que me causan envidia a mí, esas mujeres, que pintan, que cantan, que escriben, que luchan por razones poderosas en la vida. Esa mujer quiero ser yo. Ese es el poder en verdad de la mujer, no el creer que dominan a los hombres. Quiero ser feliz con cada instante de mi vida.
--Escriba esto en una bonita carta.  --Agradeciendo, al público que me ha querido de verdad. –Y, -- Le doy las gracias, por ayudarme a expresar los motivos de mi marcha. --Qué, no es una marcha en realidad. – Sino, subir a lo más alto, a mi yo. – no, a la imagen que quieren ver en mí.
Venus se levantó, sonrió, se encamino hacia la puerta y la cerró tras de sí. El cochero entró y me entregó un sobre con dinero y algunas pequeñas indicaciones más, cómo donde tenía que publicar el escrito. Por la ventana observé cómo se alejaba el carruaje, en esta noche clara, que me había dejado sin palabras; al escuchar a esa, ahora, todavía más grande diva.

                                                                                                    Sagitario
                                                                                                    NamasKAR
                                                                                                   04/07/2012
   
            
               AUTOFICCIÓN: Cuarta Practica.


  
                EL CAGURO QUE DECUBRIO QUE ERA UN KOALA.
Ya era de noche cuando llegó la manada, habían estado batallando con otros canguros y de regreso se había perdido en el bosque.
Estaba triste pues no le gustaba lo que había vivido, golpes, puñetazos, empujones, patadas y gritos. Pero, así eran los canguros. ¿Qué podía hacer él? Le costó mucho conciliar el sueño. Y por la mañana al despertar, tenía un coro de canguros a su alrededor, mirándole, sorprendidos y parloteando entre ellos con extrañeza.
Se levanto rápido a ver qué pasaba, creía que era algo ajeno a él. Se quedo tembloroso y asustado al ver que su piel estaba sesgada por todos sitios, aunque sin sangrar.
Un canguro le preguntó: ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué no sangras como nosotros cuando estamos heridos? El canguro no supo que decir.
La máxima jerarquía del grupo se reunió y decidió, en el consejo y por unanimidad, la expulsión de la manada del canguro. Por motivos obvios y notables. Dijeron: Es diferente, es raro.
Canguro se marcho del lugar triste y desolado, sin rumbo fijo, se adentro en el bosque. Tuvo que pasar algún tiempo hasta que se dio cuenta que su tristeza había desaparecido, que sin aquellos enfrentamientos, era mucho más feliz y que el bosque no era tan feroz como se lo habían enseñado.
También había aprendido a subir a los arboles y se sentía cómodo sobre ellos. – Pensó. –Esto es mejor que estar siempre corriendo.



Una tarde, que decidió bajar del árbol en el que estaba subido y dar un paseo por el bosque, llegó sin darse cuenta a un pequeño lago y se acerco a su orilla. Decidió entrar en él y ver qué pasaba. Tras un buen rato divertido en el agua, salió con miedo al verse su piel llana de agujeros. Tiró con cuidado de ella, pero esta comenzó a caerse a trozos. Aunque no sentía dolor. ¡Qué raro! Pensó. Cuando hubo terminado se miró en el agua y cuál fue su sorpresa al ver reflejado en ella a un Koala y no a un canguro.
--¡Ahora entiendo! Se dijo, a sí mismo. – ahora, todo coincide. Yo soy un koala y no un canguro.
                                                                                            Sagitario
                                                                                            namasKAR
                                                                                                 20/06/2012


          
AUTOFICCIÓN: Tercera Practica.


LA MUJER SIN MEMORIA.

¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi nombre? ¿A dónde debo ir? No sé, creo que tengo hambre. ¿Dónde estaré? No sé, mejor me quedare quieta. Alguien vendrá  por mí. Me sentaré en este poyete. Cuanta gente pasa ¿Dónde irán? – qué bella es la fachada de esta casa. –Alguien vivirá aquí. –tengo sueño, cerraré un poquito los ojos.
--Señora, señora. ¿Qué hace aquí fuera? Se va a helar de frio? –Ande deme la mano, entremos en la casa. –pasemos al salón. La chimenea está encendida y nos calentaremos mientras descansamos. –Pasa, mientras voy a la cocina a soltar las bolsas de la compra.
Qué grande es  este cuarto y que hermoso. ¿Quién vivirá aquí? ¡Oh! Un piano, que grande es. Quiero acariciarlo, suave, sin llegar a tocarlo. Como un piano se merece. -- Yo sé tocar el piano. ¡Verdad! – No viene nadie. – me acercare. – Es precioso. –Qué madera tan noble. --De color oscuro. – hermoso. – No me atrevo a tocar las teclas. – Pero se hace así. – Un dedo aquí, otro allí, y otro aquí. -- Balanceando las manos como si fueran olas del mar. – Yo sé tocarlo, yo sé.
Hola querida, soy tu esposo, tienes ganas de deleitarnos con una de tus bellas melodías. – Yo sé tocarlo, -- Yo sé. -- ¿Por qué no recuerdo? ¿Por qué? – Ni mi nombre. Ni tan siquiera recuerdo mi nombre. ¿Por qué?
                                                                                                           Sagitario
                                                                                                           NamasKAR
                                                                                                                                               13/06/2012