AUTOFICCIÓN: Tercera Practica.
LA MUJER SIN MEMORIA.
¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi nombre? ¿A dónde debo ir? No sé, creo que tengo hambre. ¿Dónde estaré? No sé, mejor me quedare quieta. Alguien vendrá por mí. Me sentaré en este poyete. Cuanta gente pasa ¿Dónde irán? – qué bella es la fachada de esta casa. –Alguien vivirá aquí. –tengo sueño, cerraré un poquito los ojos.
--Señora, señora. ¿Qué hace aquí fuera? Se va a helar de frio? –Ande deme la mano, entremos en la casa. –pasemos al salón. La chimenea está encendida y nos calentaremos mientras descansamos. –Pasa, mientras voy a la cocina a soltar las bolsas de la compra.
Qué grande es este cuarto y que hermoso. ¿Quién vivirá aquí? ¡Oh! Un piano, que grande es. Quiero acariciarlo, suave, sin llegar a tocarlo. Como un piano se merece. -- Yo sé tocar el piano. ¡Verdad! – No viene nadie. – me acercare. – Es precioso. –Qué madera tan noble. --De color oscuro. – hermoso. – No me atrevo a tocar las teclas. – Pero se hace así. – Un dedo aquí, otro allí, y otro aquí. -- Balanceando las manos como si fueran olas del mar. – Yo sé tocarlo, yo sé.
Hola querida, soy tu esposo, tienes ganas de deleitarnos con una de tus bellas melodías. – Yo sé tocarlo, -- Yo sé. -- ¿Por qué no recuerdo? ¿Por qué? – Ni mi nombre. Ni tan siquiera recuerdo mi nombre. ¿Por qué?
Sagitario
NamasKAR
13/06/2012

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