LA CAJA DE HERRAMIENTAS
No podía dar crédito a sus ojos, al llegar a la plaza, y observar lo que tenía delante de sí. Eso no le podía estar ocurriendo a ella, ¡pensó! Demasiada suerte para ser verdad, y se froto los ojos.
Miró a su alrededor, para observar la belleza de la plaza, con sus farolas blancas. ¡Encendidas ya! Para dar luz al atardecer que se marchaba. Una suave neblina comenzaba a caer, que daba un aire misterioso, a la plaza. Su nombre, colgado en la pared, “Plaza de San Pedro” con la imagen del apóstol presidiendo y bendiciendo el lugar. Y al lado de la fuente de los Dioses, unas personas, con maquinas de coser. Sin embargo la terraza de la cafetería seguía llena de gente. Nada más mirar la vio, era ella, y por un instante sus miradas se habían cruzado no podía perder esa gran oportunidad.
Sin pensarlo un segundo se acerco, pues si no lo hacía en esos instantes, tal vez daría pasos hacía tras y no se atrevería nunca. --- Hola Buenas Tardes. --- ¿Sois JOYCE CAROL? Pregunto Adelaida. --- Si yo soy. Contesto ella. --- Disculpe mi atrevimiento. --- Pero no podía dejar pasar la ocasión de saludarla. --- y hablar con usted. --- Si me lo permite. Le pregunto Adelaida. --- ¡Claro que sí! --- Hoy por causalidad no tengo ninguna prisa. --- Tome asiento. --- Por favor. --- Dijo Joyce. Las dos mujeres se sentaron y enseguida llego el camarero a preguntar. --- ¿Qué desea tomar? --- Yo un té Róoibos. --- Por favor. --- Contesto Adelaida. Joyce le comento al camarero. --- y a mí póngame otro café solo. --- Si es tan amable. En ese mismo instante, pasaba por allí un señor caminando, y se sentó en una silla de ruedas que estaba vacía, en la mesa de al lado. Adelaida lo miró extrañada. Y él le regalo una bonita mirada. Ella le sonrío y volvió la mirada hacía Joyce.
--- Permítame que me presente. --- Mi nombre es Adelaida. --- y el motivo de tanta emoción es que me encanta su escritura. --- y me ha perecido increíble tenerla frente a mí. --- no he querido dejar pasar la ocasión de hablar con usted. --- No se preocupe. ---Me gusta hablar con mis lectoras. --- espero que este idioma recién aprendido, no nos cause demasiados problemas, de comunicación. Comento Joyce. E n ese instante volvió el camarero con la bebida, la puso sobre la mesa, y se marcho rápidamente sin hacer ningún comentario.
Adelaida. --- Pertenezco a un taller de escritura, en el cual hemos estudiado muchos de tus textos, todos nos han fascinado. ¿Cuál es el libro más querido para usted?
Joyce. --- Pues la verdad es que tengo dos, pero seguro que el primero, A media luz. En 1964 Pues transcurre en un pueblecito cerca de Nueva York. Al lado de donde yo nací.
Adelaida. --- Te galardonaron con el premio nacional de narrativa norteamericana en 1968 por Gente Adinerada. ¿Qué supuso ese premio para ti?
Joyce. --- Empuje. Supuso mucho ánimo y empuje para seguir adelante. Fue un premio que no me esperaba, pero que me hizo mucha ilusión recoger.
Adelaida. --- En tus cuentos hay una gran dosis de violencia, y has seguido la corriente narrativa que inauguro William Faulkner. ¡Verdad!
Joyce. --- Sí, tienes razón, aunque es ficción, puede que tenga escondido algo de autobiográfico.
Adelaida. --- Tú tienes conciencia del poder que tiene la escritura. ¿Qué consejos me darías?
Joyce. --- Que escuches, pero que no sigas consejos, solo intenta sacar lo mejor y lo peor que hay dentro de ti. Disfruta, disfruta de la escritura, y ese placer te llevara a que lo disfruten los demás. Tanto la literatura como el estilo literario, es algo tan personal, que no debes admitir ni consejos ni criticas. Pues los que la critiquen, es que no han sabido llegar, a los sentimientos de la escritora.
Adelaida. --- Eres una persona muy sencilla, me alegro mucho el haberte conocido, Ahora la escritura tendrá una nueva magia para mí. Siempre recordare estos consejos.
Joyce. --- ¿Quién sabe puede que algún día estemos firmando libros juntas? Nunca se sabe las vueltas que da la vida. Siento que tienes el mismo sentimiento que yo, para escribir grandes obras, te auguro un gran éxito. Felicidades.
De pronto. ¡ahhh! ¿Qué es esto? Adelaida se froto los ojos y…. ¡Oh! Estaba soñando. Todo había sido un sueño, un hermoso sueño, del cual había despertado. Se quedo en su cama atónita por lo que acababa de soñar, sin palabras, con la sensación de que el sueño parecía. ¡Tan real!
Aunque a veces, muchas veces, los sueños, si luchas. ¡SI QUE SE COMBIERTEN EN REALIDAD!
Sagitario
NamasKAR