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miércoles, 16 de noviembre de 2011


                                                                                               
COMENTARIOS COORDINADORA

SEMANA 0

  • Adelaida:

Me han llamado especialmente la atención tus dos primeros microtextos. Ambos son como pequeños ensayos que tienen retazos de autobiografía pero también de observadora objetiva del mundo y considero que has estado muy acertada en algunas de las observaciones que has hecho en ellos. Por ejemplo, cuando dices: “Porque si tú has elegido salir al mundo, piensa que ellos “los hombres” no han elegido volver al hogar.  “

Has usado una narradora en tercera persona que toma distancia pero te habla directamente a ti, a todas: ¿No querías ser libre e independiente?
Pero muestras la otra cara de la moneda, la doble jornada, el doble trabajo y esfuerzo para ser reconocida…
El segundo texto plantea una serie de interrogantes que sin llegar a ser resueltos nos hacen replantearnos nuestra posición en el mercado laboral, nuestras relaciones como compañeras en un espacio que nos es ajeno y que nos obliga a aceptar unas normas creadas por y para las mujeres. ¿Es la competencia el modelo que tenemos que seguir? Una conclusión final abre nuevas preguntas pero nos pone en alerta: “En realidad, ¿estamos cambiando el mundo? o ¿el mundo nos está cambiando a nosotras?”.

El siguiente microtexto es una reflexión más espiritual y menos política. El amor como unidad, como un estado a través del cual podemos alcanzar el equilibrio con las demás cosas y seres que nos rodean. Me gusta esa imagen por la cual todo está conectado, entrelazado. Distinguimos diferentes tipos de amor, pero en el fondo es uno solo. Y por lo que dice tu texto, no parece que tenga que ver tanto con el encuentro con el príncipe azul como con la unión con otras personas y seres afines a nosotras.

El último relato aunque es el más ficcional de todos encierra una pequeña reflexión: cuando una mujer está segura de sí misma, es capaz de hacer lo que se proponga y de enfrentarse a cualquiera. Si bien, la escena nos recuerda a imágenes un poco estereotipadas sobre hombres que miran a mujeres con mirada erotizante, has puntualizado que lo que realmente les deja sin palabras es el aplomo y la confianza con la que esta mujer pasa delante de ellos. Como si algo extraordinario hubiese sucedido. Y es así: las mujeres poderosas no suelen ser muy frecuentes pero muchas ya van abriendo el camino.

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