MI GRUPO REIKI.
Cuando llegue a este pueblo, Sanlúcar la
Mayor, entre perdida, sus calles me parecían un laberinto; bueno púes, me sigue
pareciendo pero, llego al corazón de él, donde se encuentra mi grupo Reiki,
con los ojos cerrados.
Entre en este vuestro mundo, seca de tanto
llorar, arisca como el pajarito al que se le hirió, quitándole, la fuerza de
amar. El primer abrazo que recibí al llegar aquí, me hizo darme cuenta qué,
toda yo era una piedra. Era un corazón que empezaba a resurgir pero, que esa
capa tan dura que lo cubría, era demasiado fuerte y yo sola no la podía romper.
Día tras día fui coincidiendo con cada uno de
vosotros. Recibiendo siempre, muchos besos y abrazos por parte de todos,
abrazos que me llegaban al alma y que sentía que no merecía; pues pensaba que
los míos no llegaban a nadie, que estaban engarrotados. Analizaba cada uno de
mis gestos, siendo muy crítica, conmigo misma. Me decía que mis abrazos no eran
sinceros que, no llegaban a la gente, que, yo no sabía amar. Pero me abristeis
vuestros corazones, y encontré en cada uno de ellos mi hogar y, en mi hogar,
están hoy las puertas abiertas de par en par gracias a vosotros.
Paqui la otra noche sentí ganas de llorar con
el abrazo que me diste, porque por un momento me encontré en el calor de mi
padre, en el único abrazo profundo que me dio en su vida. Gracias por darme ese
momento.
He recibido tanto en tan poquito tiempo, que
llevo entre vosotros, que no encuentro nada en mí que pueda superar o igualar
el amor que me habéis brindado incondicionalmente. Espero que dentro de mi
corazón, también os sintáis como yo, en vuestro hogar. Aquí me siento en casa, espero que pueda yo
significar para vosotros, aunque solo sea un poquito de lo muchísimo que
significáis ustedes para mí.
NamasKAR






