CAMIONERA
PUEDO SER.
Cuando
era pequeñita, un día en el camión de mi papa me pude montar. Para mí fue un
día genial, porque, nunca antes lo pude lograr.
Me
llevó de paseo en una de sus tareas que tenía que realizar, y yo, lo miraba con
cara de incredulidad, púes nunca esperaba que él deseara que yo lo pudiera
acompañar; cómo, casi siempre, mis hermanos solían hacer. Mientras yo me
quedaba con las manos llenas de miel. –Mi niña linda. –Me solía decir él. Por ello,
ese día jamás olvidare. Estuve con mi padre, en el trabajo, de él, era un
trabajo de hombres……… y yo, estaba junto a él. Qué, por esas décadas, no estaba
visto muy bien, que las mujeres en las tareas de hombres se pudieran meter;
aunque, poco ha cambiado desde aquel entonces, de ayer, y hoy pasa casi lo
mismo que sucedía ayer.
Sólo
las normas han cambiado, esas sí, nos las sabemos bien; pero, no la
practicamos, porque no consideramos que nos haya tocado luchar por ello, que
todo está bien. Creen las nuevas generaciones que esta libertad, la traen de
derecho, al nacer; más, aunque debería ser así, a muchas mujeres les costó,
esta libertad conseguir.
En
consecuencia, estamos retrocediendo en lo que un día se conquistó, y las
barreras las están poniendo por debajo del pantalón. No saben las chicas de
ahora, que el poder que manejan mejor, los llevan las mujeres, dentro de la mente
y del corazón. Si luchan valientes y con arte, no habrá ningún hombre que
puedan dominarles.
Pero
sólo una cuestión, que tengan cuidado con el corazón, que no cometan jamás con
los hombres, lo que ellos con las mujeres, cometieron sin pudor. Qué sea la ley
divina la que juzgue a los hombres en presencia de Dios.

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