DÓNDE
VAMOS A TRABAJAR.
En el casco antiguo de mi ciudad hay una
tienda sin igual, dónde, compro todos los días la leche y el pan. En esta plaza
de abastos de las antiguas de verdad. Pó, qué no te he mencionado, es qué, es
mía nada más.
Estoy
luchando por ella, porque, me dé el sustento para caminar, porque, si lo
merezco, el señor me puede premiar, con sonatas y versos, que yo, me puedo
inventar. Por qué cantando y cantando, muy lejos, puedo llegar; más qué
vendiendo cacharros por toda la ciudad. ¿Has visto que bonito nos va a quedar?
Ahora,
estoy un poco triste, porque, no puedo imaginar, cómo son los días felices sin tener que
trabajar. Pero, cuando lo consiga, voy a ponerme a jugar, a hacer bolas de
nieve y tirárselas a los demás, que para eso soy la jefa de toda esta ciudad;
púes así, me lo han concedido los votantes de esta ciudad. Qué no son más que
niños jugando a desordenar, porqué, si así no lo hicieran, no haría falta tener
que ordenar.
Por
eso, los responsables de los derechos del consumidor no trabajan apenas, porque,
lo ordeno yo tó. Vamos a seguir el ejemplo que nos dio nuestro señor, y
trabajemos todos un poco, y no habrá resignación, porque, lo que al hombre hoy
le falta se lo puede transmitir Dios.
Es
devoción y confianza en las fuerzas de la creación, qué él, nunca se equivoca y
nos dará lo mejor para que salgamos de casa y aprendamos la lección.


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