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jueves, 5 de julio de 2012

            
               AUTOFICCIÓN: Cuarta Practica.


  
                EL CAGURO QUE DECUBRIO QUE ERA UN KOALA.
Ya era de noche cuando llegó la manada, habían estado batallando con otros canguros y de regreso se había perdido en el bosque.
Estaba triste pues no le gustaba lo que había vivido, golpes, puñetazos, empujones, patadas y gritos. Pero, así eran los canguros. ¿Qué podía hacer él? Le costó mucho conciliar el sueño. Y por la mañana al despertar, tenía un coro de canguros a su alrededor, mirándole, sorprendidos y parloteando entre ellos con extrañeza.
Se levanto rápido a ver qué pasaba, creía que era algo ajeno a él. Se quedo tembloroso y asustado al ver que su piel estaba sesgada por todos sitios, aunque sin sangrar.
Un canguro le preguntó: ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué no sangras como nosotros cuando estamos heridos? El canguro no supo que decir.
La máxima jerarquía del grupo se reunió y decidió, en el consejo y por unanimidad, la expulsión de la manada del canguro. Por motivos obvios y notables. Dijeron: Es diferente, es raro.
Canguro se marcho del lugar triste y desolado, sin rumbo fijo, se adentro en el bosque. Tuvo que pasar algún tiempo hasta que se dio cuenta que su tristeza había desaparecido, que sin aquellos enfrentamientos, era mucho más feliz y que el bosque no era tan feroz como se lo habían enseñado.
También había aprendido a subir a los arboles y se sentía cómodo sobre ellos. – Pensó. –Esto es mejor que estar siempre corriendo.



Una tarde, que decidió bajar del árbol en el que estaba subido y dar un paseo por el bosque, llegó sin darse cuenta a un pequeño lago y se acerco a su orilla. Decidió entrar en él y ver qué pasaba. Tras un buen rato divertido en el agua, salió con miedo al verse su piel llana de agujeros. Tiró con cuidado de ella, pero esta comenzó a caerse a trozos. Aunque no sentía dolor. ¡Qué raro! Pensó. Cuando hubo terminado se miró en el agua y cuál fue su sorpresa al ver reflejado en ella a un Koala y no a un canguro.
--¡Ahora entiendo! Se dijo, a sí mismo. – ahora, todo coincide. Yo soy un koala y no un canguro.
                                                                                            Sagitario
                                                                                            namasKAR
                                                                                                 20/06/2012


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