Querido hij@:
Estoy embarazada de varios meses, y quisiera contarte todo lo que siento, es una gran felicidad sabiendo que hay una personita creciendo dentro de mí. Ya queda poco para tenerte entre mis brazos. Y deseo que nos vayamos conociendo.
Hola, hay alguien ¡hay!:
No sé cómo he llegado a este lugar, pero siento que estoy creciendo dentro de él, se está calentito y no me falta alimento. Hoy he tenido una sensación nueva y extraña para mí, creo haber escuchado voces, pero fuera de aquí. ¡Qué raro!
Van pasando los días y cada vez distingo mejor las voces, pero la que más me gusta es una que aunque viene de fuera la siento vibrando en mi caparazón. ¿De quién será? Es una voz dulce y cariñosa que me dice cosas bonitas, canta nanas por la noche cuando más silencio hay, y me quedo dormida. ¡La llamare MAMA!
¡Pasa algo! no sé que es, es como una sensación de balanceo. ¿Qué pasara hay? ¡Oh! ¿Qué ha sido eso? Que es ese alboroto de fuera ¿alguien me lo quiere explicar por favor?
Escucho voces, me callo:
Voz: ¿Cómo sé encuentras Señora? Está usted bien, ¿puede abrir los ojos?
Mama: ¡Sí! Ya estoy mejor, ¿Qué me ha pasado?
Voz: Se ha desmayado y caído al suelo. ¿Le duele algo?
Mama: ¡No! Y ¿mi hij@ está bien?
Voz: ¡Sí! Todo está bien.
¿Qué pasa? Siento calor aquí arriba, ah! ese calor lo conozco, son sus manos.
Hij@ quiero hablarte de lo que hayas podido sentir hoy. ¿Espero que no pasaras miedo? Solo ha sido un desmayo más, en mí es lo habitual, y me he caído al suelo. Ahora estoy en la cama cuidando mi salud para protegerte. Espero no haberte hecho daño.
Pequeñ@ mio, espero que no te hayas asustado.
Mama no te preocupes, estoy bien, escucha las pataditas que te doy.
¿Tengo tantas ganas de verte? ¿Ver si eres chico o chica? Aunque te diré que tienes un hermanito de un año. Yo desearía que fueses niña, pero da lo mismo, te amare de igual manera. Si supieras cuanto me gusta sentir tus pataditas y adivinar que parte de tu cuerpecito está tocándome la barriguita.
Te contare que te vas a encontrar cuando salgas a este mundo. Lo primero, es que vienes en una fecha, en la que hace mucho frio; y aunque tú no sabes todavía que es esa sensación, quiero que estés preparad@ para sentir en tú cuerpecito sensaciones que no conoces, pero ¡no te asustes! son normales en esta tierra.
Tienes también un papa, es una persona que te va a querer y a cuidar igual que yo. Tu cunita ya está preparada, la casa no es una gran casa pero si hay mucho amor, espero que te sientas feliz en la familia que te ha tocado para vivir.
Ya no quepo aquí, que incomoda estoy, no aguanto más, quiero salir. ¿Lo intento a ver qué pasa? Empujo pero esto está muy cerrado y ¿por ahí tengo que salir de verdad? Bueno, lo intentare de nuevo. Vaya parece como si se pusiera más blandito, puedo avanzar ¡voy a seguir!
¡Hay…….! Creo que he roto aguas ¿ya ha pasado el tiempo? Creo que aún no es el momento de salir hij@ mi@. Vamos a intentar relajarnos y compenetrarnos en los movimientos de las contracciones para sufrir l@s dos lo menos posible.
Han venido tus tías Manuela y María, han llegado con la comadrona y nacerás en mi habitación. También están las vecinas deseosas de ayudar, una de ellas se ha llevado a tu hermano para que no se asuste con mis posibles gritos de dolor y no se ponga nervioso con tanta gente en la casa. Aunque el que está más nervioso de todos, es tu papa, da vueltas por toda la casa sin saber qué hacer. Menos mal que ha venido un amigo, y se lo han llevado a la esquina para distraerlo, pues me tenía más nerviosa de lo que debería estar.
Los dolores ya son insoportables, estoy dilatada por completo, un empujón más y habrás nacido. Espero todo salga bien. No tengas miedo al salir por el túnel, al final veras una luz inmensamente grande, detrás estaré yo esperándote.
¡Vámonos……! el último empujón y por fin ya estaras llorando.
Me muevo…. me muevo…. ¿Qué pasa? ¿Quién tira de mí?
Uaa… uaa… uaaa…. Estoy llorando…. estoy fuera ¡lo conseguí! Tengo miedo ¿y los latidos del corazón de mama? ¡Ya no los escucho!
¿Dónde estaré ahora qué se está tan apacible y tranquila? Y a la vez me permite seguir escuchando los latidos del corazón de mama.
Que emoción escucharte, estas viva y sana. Te tengo encima de mi pecho. AH! Eres una niña te llamaras ¡Adelaida como yo! bienvenida a mi vida corazón.
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