En el instante que daba el primer tijeretazo al racimo de uvas Petit Verdot, lo descubrí; descubrí, que me había llevado hasta los viñedos. ¡Entender!! Entender, mi rechazo al vino. Al tocarlo, al olerlo, al sentirlo, descubrí que, era mi cuerpo y no el vino, lo que era rechazado. Un cuerpo con demasiadas intolerancias que le impedían saborear algo tan exquisito para el paladar.
Conocer el proceso del vino, desde el nacimiento de la madre tierra, me lleva a comprender mi propio procedimiento y fundirme con él; al olfatear su gran bouquet, sentir su………….
Sagitario
namasKAR
14-09-12

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