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lunes, 10 de diciembre de 2012

Cuento triste de Navidad.


                                 LAZOS DE AMOR.

En una gran ciudad llena de rascacielos vivía Manuel un hombre que llevaba unos años separado, dedicado a su trabajo y solitario en sus relaciones con los demás. Era una mañana fría de invierno en plena navidad cuando llamaron a la puerta, él abrió y, se encontró con el cartero que le entrego una carta sin remitente.
Manuel cerró la puerta, se acomodo en el sillón de la sala de estar, cogió sus gafas del cerca y comenzó a leer la carta.
“Querido amigo Manuel permíteme que me mantenga en el anonimato pero usted debe de saber que tiene una hija con cinco años, su exmujer falleció y, a la niña la llevaron a casa de sus tíos en la zona de charlet de la ciudad”.
Todo nervioso se levanto del sillón y paralizado por la noticia daba vueltas sobre si mismo fingiendo inconscientemente observar la habitación. Llamó a toda la gente que, el pensaba, le podría dar información sobre ella hasta que la localizó.
Se reunió con los tíos que la cuidaban y estos le dijeron que no podían quedarse con la niña, por culpa de su precaria economía.
Pero Manuel, tenía miedo, no sabía cuidar a una niña y llegó a un acuerdo con los tíos; él costearía todos los gastos a cambio de que le mantuvieran informado de todos los detalles de su crecimiento y educación.
Así se hizo, aunque Manuel no se conformaba con solo saber de ella y se le pasaron los años visitándola desde lejos, en el recreo del colegio, en las excursiones escolares, en los cumpleaños de amiguitas, en los paseos por el parque y hasta en su graduación. Siempre con el deseo ardiente de acercarse a ella y contarle que era su padre y que la quería muchísimo. ¡No me entenderá! ¡No querrá saber nada de mí! Se repetía una y otra vez. ¡La próxima Navidad! Cuando haya madurado un poquito más y sea capaz de comprenderme. Y dejó pasar de largo por miedo la oportunidad de acercarse a ella cuando a sus dieciocho años necesitó encontrar a su padre y nadie le facilito la información.
……..Y fueron pasando los años.
Adelita que así se llamaba la niña iba a cumplir los veinticinco y sus tíos le habían regalado un pequeño viaje con sus amigas para celebrarlo.
Era otra vez víspera de Navidad y su padre biológico se acercó como siempre, desde lejos, para verla.
Se mordía las uñas por las ganas de darle un abrazo y gritarle ¡hija mía! Eran tan fuertes sus ganas y la vio tan mayor y tan madura, que hecho coraje y se acercó a ella.
La invitó a un café y le pidió permiso para contarle una historia. Las piernas le temblaban mientras narraba la historia de su vida, entre tanto  Adelita escuchaba atentamente aquel señor desconocido para ella.
Llegado al final le confeso que él era su padre y ella se quedó muda por la impresión. Tardó un largo espacio de tiempo en recuperarse y le contestó:
Lo siento señor. Es usted un total desconocido para mí. Le estaré siempre agradecida de que haya sido el pilar de la economía de mi vida y de que se preocupara por mi bienestar y mi educación; pues si no hubiese sido por usted tal vez no sería quien soy hoy.
He aprendido muchas cosas gracias a su bondad pero se me quedaron otras muchas en el tintero cómo:
Darle los buenos días cada mañana con un beso.
Interrumpir su siesta para pedirle permiso para salir con amigas.
Quedarme dormida en su regazo en el sofá.
Decirle mil veces ¡te quiero papa!
Tener su compañía en cada lugar que me sentí sola.
Discutir y porfiar por cosas banales y hasta guerra de almohadas los domingos por la mañana.
Ver su cara cada vez que me diera un regalo y yo me sorprendiera o lo fingiera, que era una niña muy lista y los encontraba siempre antes de tiempo.
Sin embargo lo que de verdad me duele es que se haya pasado tantos años en silencio detrás de mí. Me duele tantos años perdidos de conocernos y de compartir. Ahora soy mayor y sé defenderme en la vida y por más que yo desee nunca lo podré ver como a un padre. Le podré ver como un familiar como un buen amigo por culpa de esos años perdidos.
Llegó tarde para ser un padre querido amigo.
 
                                                                                 Sagitario
                                                                                                                         NamasKAR
                                                                                                                          10/12/12

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