CON LAS MANOS EN LA MASA.
Con rodillos en
las manos
cocinando siempre está,
todo le sale muy rico,
hasta que te
pones a experimentar.
Pero es lo que
más te alabo, mi vida;
que intentando siempre estás,
ser la cocinera
de mi vida
a pesar de pasarlo mal.
Por ello, yo me
planto en la cocina,
para que me enseñes a cocinar,
esos platos tan deliciosos,
que me sabes preparar.
Y los
experimentos los dejamos para el final
de los deberes, De los deberes, conyugal.
No vaya a ser
que lo volvamos a estropear,
y de nuevo volvamos a empezar.

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