EL EVANGELIO. (Capitulo inédito).
En la biblia sagrada nos encontramos una vez con un capitulo
inédito que aquí te lo voy a ofrecer. Apuntalo bien, lo vas a ver, y después lo
intentamos comprender. Solo te mostraré el Versículo Primero del capitulo
secreto que en la biblia encontré. Apúntate:
Salmo Primero:
Todos los hombres del mundo tienen la misma fe, unos le ponen
un nombre, y otros la llaman Josue. Dice la sagrada biblia que esos son Dioses
también; qué más da como se llamen, si hay un solo poder.
Salmo Segundo:
En la tierra paz a los hombres y en el cielo también, que con
esto de los aviones, muchas almas, veo por aquí padecer, y ya tengo bastante
desgracia con los que mando al señor lucifer.
Salmo Tercero:
Cuando no tengas amigos no me culpes a mí también que es
porque no has hecho el trabajo que yo te mandé; aunque, hay un punto y aparte
en esto de obedecer, y si no tienes bastante vuelves a recaer. Si no lo haces,
muy pronto, lo vas a entender y antes de llegar a la vejez.
Salmo Quinto:
Tened cuidado con el compañerismo de allá que no es el mismo
que el compañerismo de acá; te lo explico para que veas como va:
Todos los días al medico una mujer siempre va y la acompaña
otra que lo hace por igual. Ninguna de las dos en casa se quiere quedar no vaya
a ser que la otra las recetas no se la quiera llevar.
Púes fijense, qué por aquí, eso no hace falta pá ná; pues, no
hay tan siquiera, ni médicos para tener
que curar. Nos curamos unos a otros con muchos abrazos de armonía y paz, y una
ternura colosal.
Salmo Sexto:
Todos los días del año nos ponemos a rezar, menos los
domingos que es fiesta de guardar, al contrario que vosotros; qué sólo los
domingos lo queréis intentar. Sin un hábito sagrado, no conseguiréis dominar el
arte de conectarse con la divinidad. ¿Lo habéis comprendido ya?
No sabéis hasta donde, el rezar, os puede llevar; porque en
el último momento os echáis para atrás, y os quedáis a las puertas sin
atreveros a llamar, y es una pena porque Jesús está detrás, escuchando las
voces pero sin poder hacer ná.
Salmo Séptimo:
En la biblia del Padre podemos rezar pero no será bastante si
no lo podemos practicar, y de eso entiende bastante toda la humanidad; así qué
ahora en adelante, no perdono al que rece na má. ¿Tú lo entiendes verdad? Es
que sino las guerras nunca acabaran y necesito un respiro para descansar. No se
lo vayan a tomar a mal. Todos los días lo mismo muerte tras muerte y una más,
creo que ya sois grandecitos para saberos respetar, qué, las batallas son de
los niños jugando a guerrillear; aunque, a mí eso se me daba fatal, no sé
porque será.
Salmo Octavo:
Todos sabemos seguro que un día nos llegará ese momento
propicio de subir al altar, púes, un consejo te doy, si no te quieres
equivocar, qué elijas a quién elijas en la tierra no le vayas a faltar; qué por
aquí, hay muchos de esos, y qué, arrepentidos están.
Por eso, un consejo te doy cuando te estés a punto de casar:
Respeta bien a la persona, que a tus hijos, te viene a dar. Qué es lo más
grande, en este mundo, que tiene la humanidad y precisa de mucho cariño el
procrear y el educar; qué no son la misma cosa, que fornicar y jugar.
Salmo Noveno:
Este muy importante será, púes llevar a los niños a la
iglesia, sólo, no vale pá ná. Tenemos que dar ejemplo, teniendo humanidad, con
todos los seres humanos y los del reino animal; qué para eso, todos son hijos
de nuestro padre celestial. ¿Os habéis enterado ya?
Púes si no, quiero que lo hagáis de una puñetera vez ya. ¡Qué
mira lo! Ya me estáis haciendo enfadar, y mira si llevo años sin rechistar. Así
qué, tormentas y truenos os voy a mandar, para que os enteréis de lo que vale
un ojal y hasta que no lo comprendáis no voy a parar; va a ser, mayor que el
diluvio universal.
¡Ah! Y qué los domingos también se puede trabajar en esto de
hacer caridad, no penséis que por esto de ser fiesta, tenemos que hacer el mal.
Qué de eso ni hablá.
Salmo Décimo:
Este es el último. El futuro de la humanidad no sé en manos
de quién estará, pero lo hacen de pena, y además, de verdad. No sé, cuantos
dirigentes habrá, pero aquí no ha llegado ninguno que me quiera contar que en
su vida en la tierra le tocó gobernar, y me extraña una barbaridad que después
de tantos siglos, no haya subido ni uno jamás; tal vez por eso, será qué, en la tierra quedan gobernantes nada más.
Sino, de otra manera, no se puede explicar. ¡Si no! ¡Cuenta me tú! Qué ahí
abajo estás, y uno a uno comienza a contar a ver si para la hora de la cena has
terminado ya.
Haber si todas estas guerras son por encontrar la paz o todo
lo contrario, por quien será el que va a gobernar, que yo me lo venía oliendo
desde hace mucho tiempo ya.
Salmo Cuarto:
No me lo he saltado, es qué es el más importante, y lo he
dejado para el final. Tanto en el cielo como en la tierra tenemos que lograr la
paz, porque si no, no logramos a la tierra salvar y, no hay otro planeta que
nos pueda cobijar; así qué, o nos andamos listos o la tierra se acabará. Así
qué, vete preparando para no ver nunca jamás a un niño con los pies descalzos o
a la luna reflejada en el mar; qué, todo habrá desaparecido y no podrás jamás
regresar. ¿Lo habéis entendido ya?
Por qué yo me canso de avisar y de dar una segunda
oportunidad. Por favor, no la vayáis a fastidiar, mira que el cielo es muy
grande pero no para toda la humanidad y, el que llegue tarde en el limbo se
quedará, y mucha hambre y frío pasará.
Y por último, una cosa, os voy a recordar:
“Qué os améis unos
a los otros y veréis que todo cambiará”.

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